La mujer se empieza a desperezar del largo letargo, ellas tenían el poder antes, el de decidir como y con quién deseaban acostarse, lo unico cierto de sus hijos era que eran suyos, el padre podía ser cualquiera. Ellas, Madres, eran la vertebración del ser, nosotros los hombres, hijos de mil padres. Con la agricultura y la ganadería (ese gran paso para la sociedad, esa en que vivimos ahora, juzguen ustedes), se comienza a visualizar la propiedad privada, ese bien, esa necesidad de poseer, en vez de vivir. El hombre que posee, en vistas de su ser finito, intenta que su propiedad se infinite, a traves de sus hijos, sus genes repartidos son los que cuidarán sus posesiones, por eso el hombre dotado de mas fuerza que la mujer, la toma como una posesión más, para asegurar como suya la descendencia de la madre. Y que su prole y sus descendientes incrementen su poder. Le hagan inmortal. Ningún dios puede con eso.
Ahora, despues de revoluciones, luchas, petardeo y una tupa de cosas, que al final no son nada, es cierto, que la mujer vuelve a tomar las riendas de su propio destino, no necesita un marido, sus hijos serán suyos eso es seguro. En Mayo del 68 no se consiguieron grandes cosas, no había arena de playa bajo los adoquines, ni se cambió la estructura de una sociedad injusta. Pero las mujeres vieron el camino, que las lleva a donde estamos, sin sujetadores o con ellos, cometiendo los mismos errores que los hombres o surgiendo y sugiriendo siempre una manera mas dulce de cambiar las cosas, pero es su momento.
Vivan las personas libres, vivan la mujeres libres.
Noches